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Relación de pareja, su importancia para el éxito en la vida

1 abril, 2021

El trabajo, o algunas de las múltiples cosas relacionadas con él, constituyen motivos de conflicto en la relación de pareja. Esto sin considerar el efecto inverso, es decir los eventuales problemas que se generan en el trabajo como producto de la situación y la dinámica de la pareja.

A continuación le presentamos su importancia para el éxito en la vida en el siguiente video:

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el siguiente vídeo completo.

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La razón de esto es simple: la relación de pareja, mucho más si está involucrada una familia, es elemento condicionante para el desarrollo del trabajo. No es que sea importante, es sencillamente CONDICIONANTE. Esto quiere decir que el carácter del trabajo dependerá del tipo de relación que exista.

Cada quién define lo que éxito significa en su vida. Pero nadie podrá asumir que éste sea ajeno a la naturaleza de la relación de pareja.

Por otro lado, quien afirme que orienta su vida sin considerar la existencia de una pareja, forma parte de una proporción marginal de la especie humana.

La decisión que toma el ser humano respecto a la pareja con la que, eventualmente, compartirá extensos periodos de su existencia y formará una familia, es la decisión más importante de su vida.

Es posible que esto no se aprecie así en su momento, pero ello no le quita rigor. Nadie alcanza las metas que se ha propuesto si toma una decisión equivocada a este respecto. Cumplirá algunos objetivos y sacrificará otros. Superará obstáculos a un alto costo e invertirá más de lo necesario en ordenar el curso que le quiere dar a su vida.

Una frase expresa con razón: “cuando algunos problemas entran por la puerta, el amor sale por la ventana”. Y no es que esto le quite importancia a los sentimientos, más bien que la decisión más importante de la vida no puede ser tomada solo de acuerdo a factores emocionales. Y que es necesario, también, que la participación del amor en ésta ecuación compleja, parta del amor propio.

Sólo una persona que se ama a sí misma tiene capacidad de amar a otra agregándole valor y no quitándoselo para compensar sus deficiencias. El amor propio se proyecta y complementa en los demás. Y por supuesto, nada tiene que ver en esto el egoísmo, la soberbia o la altivez. El amor propio representa el verbo grande de amar, orientado hacia lo que uno es.

El amor no es pues el justificativo para formar una pareja. Es el requisito para que primero cada quién se encuentre y se posicione sanamente y con éxito en la vida.

Son muchas las cosas que una persona con amor propio tiene claras. Pero posiblemente la más importante es que sabe lo que quiere conseguir y la forma de vivir el proceso. Ésa persona, segura y coherente consigo misma, NO será feliz si no emprende la ruta que se ha propuesto. Y si ello se ve obstaculizado por la relación de pareja, se producirán dos cosas simultáneas: los objetivos no se alcanzarán y la relación no prosperará.

En ambos casos, un poco de lo más valioso e irrecuperable que tiene el ser humano se habrá perdido: tiempo. Muchas vidas se habrán afectado. Sueños truncados, y personas incapaces de ser luego una mejor versión de sí mismos.

El primer requisito para la formación de una pareja que comparta amor, alcance éxito y tenga una relación sana y productiva (lo cual no quiere decir que esté exenta de problemas), es que esté conformada por personas con amor propio.

Entre dos personas carentes no se alcanza una sola. Y cuando en la relación existe una parte así, concluirá por llevar el todo a la deficiencia. La carencia no es de carácter material o intelectual. Es la simple (y dramática) falla de no quererse lo suficiente uno mismo. Todo lo demás es superado y modelado en el amor propio, por una sencilla razón: porque quiere y porque se quiere.


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