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Beneficios de las semillas de calabaza

18 enero, 2023

Son ricas en antioxidantes que combaten las enfermedades

Las semillas de calabaza son ricas de muchos antioxidantes que protegen nuestras células de los daños que causan patologías y que disminuyen las inflamaciones. Los estudios manifestaron que la propiedad antiinflamatoria de la semilla de calabaza es importante para la salud del hígado, vejiga, intestinos y articulaciones.

Refuerzan la inmunidad

Las semillas de calabaza son buenas para nuestro sistema inmunológico por la vitamina E y zinc. El zinc protege nuestro cuerpo de las inflamaciones, alergias y microbios. De esta forma impide las infecciones y aumenta la inmunidad general.

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Ayudan al control de peso

Comer semillas de calabaza como refrigerio puede ayudarlo en su proceso de pérdida de peso. Son excelentes para quemar grasa y ganar músculo.

Nos mantienen saciados y son ricas en zinc, calcio, proteína y fibra. La fibra ayuda a nuestro sistema digestivo y hace que nos sentimos menos hambrientos a lo largo del día. Eso impide que ganemos kilos. El zinc ayuda a quemar grasa y que perdamos kilos de una manera eficiente.

Mejoran la salud del corazón

Debido a que contienen magnesio, potasio y ácidos grasos saludables, se ha demostrado que las semillas de calabaza, y especialmente el aceite de semilla de calabaza, mejoran la salud del corazón y ayudan a reducir el riesgo de enfermedad coronaria.

Los suplementos del aceite de semillas de calabaza aumentan los niveles de colesterol bueno (HDL) en la sangre de los adultos, puede disminuir la presión arterial.

Además, las semillas de calabaza pueden ensanchar las venas y estimular el flujo de la sangre para ayudar a que el corazón pueda operar más eficientemente.

Equilibran el azúcar en la sangre

Una de las propiedades útiles más importantes de las semillas de calabaza es su habilidad para regular el azúcar en la sangre. Las semillas de calabaza son ricas en proteínas y fibra, lo que puede retardar la absorción de azúcar en el torrente sanguíneo para un mejor control del azúcar en sangre en los diabéticos.

Las semillas de calabaza son ricas en magnesio, sustancia que muchas personas no pueden recibir suficientemente a lo largo de su dieta. El magnesio ayuda a reducir el riesgo de diabetes regulando el azúcar en la sangre.

Regula la calidad del sueño

Comer semillas de calabaza antes de ir a la cama puede ayudar a que duerman bien por la noche. Las semillas de calabaza son una fuente de triptófano, la sustancia natural que promueve el sueño. El magnesio, zinc, cobre y selenio en las semillas de calabaza podrían influir en el tiempo y la calidad del sueño.

Podrían mejorar la salud de la próstata

Debido al rico contenido de fitonutrientes de las semillas de calabaza, incluidos los antioxidantes, los ácidos grasos y el zinc, pueden mejorar la salud de la próstata en los hombres.

Se ha demostrado que reduce los síntomas y mejora la calidad de vida en hombres con agrandamiento prostático benigno.

Ayuda a la lucha contra el agrandamiento de la célula cancerígena

Debido a su alto contenido de antioxidantes podrían ayudar a luchar contra el agrandamiento de las células cancerígenas para ayudar a impedir el cáncer. Se investigó que podría ser eficiente en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama.

Las dietas ricas en semillas de calabaza se han asociado con un menor riesgo de varios tipos de cáncer, incluidos el cáncer de estómago, pulmón, intestino y mama.

¿Cómo consumir las semillas de calabaza?

Según creencias, se deberían consumir las semillas de calabaza con regularidad para poder aprovechar sus beneficios. Es decir, que no valdría comerlas una vez al mes o dos, sino 3 veces a la semana, por ejemplo.

En este punto, también se dice que la ración recomendada es de dos cucharadas diarias (20 g), o de una cucharada (10 g) en caso de sufrir sobrepeso u obesidad.

Nota importante: dado que son semillas oleaginosas, por su alto contenido en ácidos grasos, debemos tener en cuenta que se pueden enranciar con facilidad. Por ende, se recomienda conservarlas en un recipiente hermético, alejadas de la luz y por un corto período de tiempo.

RECETA CON LA SEMILLA DE CALABAZA

1. Tostadas y molidas

La manera más sencilla de comerlas es crudas, o bien un poco tostadas para mejorar su sabor y facilitar su digestión. Podemos tostarlas al horno o en una sartén, con un poco de aceite de oliva y sal.

Por otro lado, podemos consumirlas enteras o molerlas para añadirlas a todo tipo de recetas: ensaladas, sopas, cremas, salsas, etc. No obstante, es aconsejable molerlas justo en el momento para que no pierdan sus propiedades o se oxiden.

2. Leche vegetal

Las personas que siguen dietas veganas o vegeterianas están acostumbradas a elaborar bebidas vegetales con todo tipo de frutos secos, semillas y cereales como alternativa a la leche animal. En estos casos, se puede elaborar una deliciosa y rápida leche de semillas de calabaza del siguiente modo:

Ingredientes

1 pizca de sal.
Miel de abejas (5 g).
2 vasos de agua (500 ml).
½ cucharadita de canela o esencia de vainilla (2 g).
4 cucharadas de semillas de calabaza tostadas (40 g).

Preparación

Introducir todos los ingredientes en la batidora, excepto la miel de abeja.
Batir durante 1 minuto, agregar la miel y colar.
Se puede beber fría o caliente.

3. Tostaditas de semillas

Las crackers o tostaditas de semillas son una tentación sana y deliciosa. Además, constituyen una alternativa a cualquier producto elaborado con harinas refinadas. Son ideales para untar con todo tipo de cremas y salsas y para comer en cualquier momento.

Ingredientes

½ vaso de agua (100 ml).
1 cucharadita de sal marina (4 g).
2 cucharadas de semillas de lino (20 g).
2 cucharadas de semillas de sésamo (20 g).
4 cucharadas de semillas de calabaza (40 g).
Especias: orégano, ajo en polvo, pimentón ahumado, cúrcuma, etc., (al gusto).

Preparación

Batir bien todas las semillas con el agua. El resultado debe ser una especie de pasta.
Añadir la sal marina y las especias y mezclar.
Extender en una bandeja de horno para que la masa quede lo más fina posible.
Hornear a fuego muy bajo para que las semillas no se oxiden, a un máximo de 50 ºC, durante dos horas o hasta que quede crujiente.

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