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Diferencias entre atracción, enamoramiento y amor

3 febrero, 2021

El amor es uno de los temas más estudiados en psicología. Tiene mil formas de manifestarse y puede aplicarse hasta a seres inanimados o ideas abstractas. Sin embargo, cuando se trata del amor entre personas, las diferencias entre atracción, enamoramiento y amor pueden ser muy relevantes a la hora de configurar una relación sana.

En este artículo encontrarás una conceptualización básica de cada uno de ellos; un resumen de las investigaciones que se han hecho sobre el tema. Además, podrás leer los efectos que tienen sobre la mente para que puedas diferenciarlos.

La atracción interpersonal
La atracción es el sentimiento más superficial, pero no en el sentido peyorativo de la palabra: suele ser el primero que aparece y contiene sentimientos menos profundos que los otros dos. Suele definirse como la actitud positiva y recíproca entre dos personas.

¿Qué ocasiona que las personas se atraigan entre sí? Los investigadores han definido unos cuantos factores:

Que ambas personas sean relativamente próximas en cuanto a contexto o localización.
El atractivo físico: obviamente, no es decisivo para crear atracción, pero sí uno de los factores más arraigados en el cerebro.

La posesión de características socialmente deseables, como buen humor, simpatía, amabilidad y todas las que sean del agrado del que se siente atraído.

La semejanza, real o percibida, entre ambas personas: puede ser en cuanto a ideales, gustos, opiniones, etc.
La mera exposición: lo que popularmente se conoce como que “el roce hace el cariño”.
La reciprocidad: sentirse atraído por aquella persona a la que atraemos es muy común. El refuerzo recíproco de las conductas de aproximación también juega un papel fundamental en esto.
Que el balance coste/recompensa sea favorable.
Que las exigencias interpersonales estén equilibradas: si un miembro de la ecuación le pide al otro más que éste, no suele compensar.

Como ves, estos factores son suficientes para crear una atracción entre personas. Ahora, para profundizar en las diferencias con los demás conceptos, seguimos con el enamoramiento.

El enamoramiento

El enamoramiento es la fase que popularmente se llama “la luna de miel”, en la que los sentimientos de atracción se magnifican y se convierten casi en el centro de los pensamientos de la persona. Podría considerarse como un síndrome -según algunos autores- que tiene los siguientes síntomas:

Grandilocuencia: es un estado emocional muy intenso y al que se le da mucha importancia.
Intenso deseo de intimidad y unión con el otro, física y/o emocional.
Deseo de reciprocidad, que en ocasiones va acompañado del miedo a no ser correspondidos o la euforia al confirmar la reciprocidad.

Atención selectiva centrada en el otro.
Pensamientos frecuentes e intrusivos sobre el otro, tanto que a veces interfieren con el desempeño de las tareas cotidianas.
Fuerte activación fisiológica ante la presencia del otro, real o imaginada: aceleración cardiaca, sudoración, excitación, entre otros.
Hipersensibilidad ante los deseos y necesidades del otro.
Vulnerabilidad psicológica: en este estado, las personas son más influenciables y su ánimo depende en mayor medida del trato con el otro.
Idealización de la persona amada: la visión de esta persona está sesgada hacia lo positivo.

El amor romántico y el amor compañero, y las diferencias entre ellos

Lo que los investigadores llaman “amor” es un proceso más dilatado en el tiempo y más heterogéneo gracias a la configuración única de cada relación. Los ingredientes principales del amor romántico serían los siguientes:

Intimidad: unión afectiva especial en cuanto a comunicación, comprensión, apoyo y demás.
Pasión erótica: deseos y necesidades físicas como el deseo sexual.
Pasión romántica: deseos y necesidades relacionadas con el ideal romántico social.
Compromiso: decisión de mantener la relación a pesar de las dificultades que puedan surgir.
Como ves, este es un afecto mucho más estable, proyectado en el tiempo y en las vidas de los que componen la relación. Sin embargo, los expertos hablan de que hay un paso más: el amor compañero. En esta etapa, los aspectos más intensos del amor romántico, como la pasión erótica, se ven paulatinamente más apagados, mientras que otros -como la intimidad y el compromiso- se consolidan.

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