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PATITAS DE POLLO Y COLÁGENO: ¿POR QUÉ DEBERÍAS COMERLAS MÁS SEGUIDO?

9 diciembre, 2022

Pasa con casi todas las menudencias del pollo —y los interiores de la res o el cerdo—: el hígado, el corazón y las mollejas, así como las patitas del pollo son piezas muchas veces rechazadas. Cuestión de gustos, costumbres y prejuicios que van moldeando nuestra forma de comer y nuestra cultura gastronómica; así como nuestra salud.

Y es que, desde el punto de vista nutricional, se trata de fuentes alimenticias con muchos beneficios para la salud. Más allá de su aspecto, textura y muchas veces sabor, la patitas de pollo son ricas en una proteína clave para nuestro organismo, además de que se trata de un producto muy económico. ¿Lista o listo para chupar unas patitas?

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Hay ciertas costumbres gastronómicas que marcan la identidad de una nación, o más precisamente, de una comunidad o grupo social. Usualmente, los productos más costosos suelen ser consumidos por los grupos más solventes; mientras que “las sobras” se dirigen a los estratos menos pudientes. En otras palabras, el rico come pechuga, mientras que el pobre muchas veces se tiene que contentar con la menudencia; las partes menos “valoradas” (¿o deberíamos decir, subvaloradas?). Pero lo que para una comunidad es descarte, para otra puede ser un manjar. Cuestión de gustos, costumbres y prejuicios.

¿Qué aportan las patitas?

Las patitas de pollo, al igual que las de cerdo y otros animales, suelen ser muy ricas en un tipo de proteína muy beneficiosa para nuestro organismo: el colágeno. Que es bueno para la piel, para nuestro pelo y uñas; que retarda el envejecimiento y mejora nuestros tejidos conjuntivos —ligamentos, tendones, cartílagos— y huesos. Y sí, todo eso es cierto —y más—. Pero, ¿sabes qué es lo mejor de todo?: que esta proteína maravillosa la podemos encontrar, a un precio súper accesible, en las patitas del pollo (y de la res y cerdo, claro). Sí, esas que nos vienen en la sopa y mucha gente descarta o desecha porque les da cosa.

Las patitas de pollo son muy ricas en colágeno, una proteína con muchos beneficios para la salud.

¿Cuánto colágeno necesitamos?

La cantidad de colágeno que una persona necesita depende de su edad, sexo y otros factores. Sin embargo, si lo que deseas es mejorar la apariencia de tu piel y cabello, la dosis recomendada va entre 2 y 10 gramos; y si tienes problemas reumáticos o de artritis, entre 10 y 20 gramos. Ahora, ¿cuánto colágeno tiene la patitas? En 100 gramos de patas de pollo —3 o 4 patitas aprox.—, encontramos 17 gramos de proteína (la pechuga tiene 20), de los cuales, el 70% es colágeno. Esto es: unos 12 gramos. ¿Nada más, eh?

¿Cómo comer las patitas?

Es cierto que al momento de cocinarlas, parte del colágeno se disuelve en el caldo o preparación; pero al final igual lo consumimos. Por eso no recomendamos desechar los caldos de patitas. Por el contrario, conviene siempre reservarlos y conservarlos (mejor si es congelado). Recuerda, eso sí, quitarles la piel o pellejo, y cocinarlas bien para que queden suaves.

El caldo de patitas contiene muchos nutrientes; puedes usarlos en salsas y conservarlo congelado.

La receta de Palmiro

¿Quieres otra idea para prepararlas?

Nuestro amigo Palmiro Ocampo nos comparte una receta con toque asiáticos que seguro te encantará. Empieza por cocinar las patitas en un agua con las verduras de tu preferencia. Una vez que estén bien cocidas —1 hora por lo menos—, retíralas y deja que bajen un poco su temperatura para que puedas procesarlas. ¿Qué significa esto? Retirar los huesos. ¿Cómo? Haz un corte y con la ayuda de tu mano, retira lo huesos. Verás que, si están bien cocidas, será una tarea fácil. Llévalas al horno unos minutos y reserva.

Si gustas, puedes hacer la receta sin quitarle los huesos; pero como las hace Palmiro queden increíbles.
Ahora haz una marinada con el caldo, aceite de ajonjolí, sillao, kion, azúcar y cebolla china, parte blanca, sal y pimienta. Marina ahí las patitas al menos 30 minutos. Fríelas en abundante aceite para que queden crocantes, y báñalas con la salsa de la marinada (redúcela al fuego hasta que tome punto). Un poco de ají limo y culantro, y ya. Unas patitas orientales para chuparse los dedos.

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